anoche subí un post en el que contaba una anécdota que me había ocurrido esa mañana.
caminando hacia la casa de mi hermana me crucé con una camioneta del SAME, un auto de policía y finalmente llegaron a mis oídos unos aullídos desprolijos y desgarrados de una mujer. No me detuve. Visité a mi hermana por 20 minutos y tomé el mismo camino de vuelta a casa. Al pasar nuevamente por la escena del crimen, le pregunté a un policía que había sucedido y él me respondió con voz suave y cuidadosa, Se suicidó una chica. esa cadencia del tono de extremo cuidado (acaso podría ser yo pariente o amiga de la chica?) me produjo una extraña epifanía negativa en la que de algún modo quedaba involucrada con esa experiencia (más allá de que el nacimiento y la muerte son experiencias que de algún modo siempre me resultan colectivas aún tratandose de desconocidos).
Escribí el post, subí un cuadro de Lucio Fontana , una tela roja rasgada en el centro y escribí que esa fue la imagen que compuse más tarde en mi mente como resto de lo sucedido.
Al escribir el post y rememorar lo que me había pasado, por supuesto que me entregué a imágenes y sensaciones y empecé a producir literatura. me metí en ese Yo escrito que sabemos que ya es otro Yo. Una especie de Yo alter ego que es lo que sucede cuando se transforma en letra.
pero por experiencias anteriores en el blog , me pareció que podía ser leído con cierta literalidad y llegando al absurdo de pensar que esta chica (yo) había tenido un brote psicótico (tuve esa clase de coments en algún momento).
Salí de la cama a la 4:15 y levanté el post.
Me pareció que ese texto alcanzaría su sentido completo en un libro, en una revista, o en un ciclo como Confesionario. El blog, sobretodo este que lo tengo linkeado a mi FB, es un espacio demasiado literal, excelente para muchas otras cosas.